Muchas familias en España sufren en sus
carnes el terrible drama del paro. Para muchos, la pérdida del
empleo es vivido con angustia, más aún si se
tienen más de 50 años. Los que son despedidos o no encuentran trabajo al
finalizar sus estudios pueden sentir la tentación del desaliento: la
sensación de fracaso, el sentirse inútil y un estorbo para los demás, la
pérdida incluso del sentido de la vida.
Esas situaciones, que pueden herir
profundamente el alma, están siendo suavizadas, dulcificadas y
acolchadas en el entorno familiar. La
familia es hoy el gran colchón que todo lo para: los golpes y las caídas. Todo
lo aguanta. Los padres si es el parado es el hijo, la mujer o el marido si lo
es el cónyuge; los hijos pequeños con su afecto, los hermanos o los primos con
su ayuda… Todos están ahí para sostener al que podría
venirse abajo.
Por eso me ha parecido especialmente
luminoso este vídeo que ha elaborado la Asociación de Familias Numerosas de Euskadi para destacar la inestimable ayuda que suponen
las redes familiares en la actual situación de crisis.





