Capaz de hacernos vivir una
ilusión como si fuera real y prometiéndonos una experiencia extraordinaria sin
salir de la rutina, la realidad virtual se perfila como la nueva
tendencia en creación de contenidos, como ya están demostrando
marcas como Audi, Solvia, Marvel o Pepe Jeans. Pero existe un sector donde esta
tecnología adquiere todo su sentido, el del turismo: poder ofrecer un aperitivo
del viaje ayudará, y mucho, a alimentar el deseo de prolongar esa
experiencia.
El hábitat natural durante los primeros años de
investigación ha sido el campo experimental de los videojuegos, donde ya
es posible sumergirse en el juego y tener una vivencia virtual
extraordinaria. ¿Por qué no aplicar esto a las distintas fases del viaje? Se
ofrecería así la
posibilidad de probar antes de comprar, como ocurre con los productos de
consumo.
Gracias a la realidad virtual hoy ya es posible que el
potencial cliente sea teletransportado a lugares increíbles ofreciendo una
vivencia de inmersión completa, con visión 360º y sonido, nada
que ver con los tímidos intentos llevados a cabo hasta la fecha a través
de visitas virtuales a museos y monumentos. No hablamos de verlo en una
pantalla, como pueda ser el interesante proyecto Camino 360º, hablamos de vivirlo de verdad. De
este modo, es
posible viajar al destino antes del viaje, visitar el hotel o incluso bucear los
fondos marinos ayudados
del casco Nautilus VR que
incorpora un tubo de respiración y que requiere la inmersión en una piscina
para mayor sensación de realismo.

