Entender la cultura actual sin prestar atención al influjo de las
nuevas tecnologías es desde hace años pretensión imposible. Internet cambia
todo: economía, política, educación... y hasta el modo de conocer. Esta es la
tesis que Nicholas Carr viene presentando desde hace tiempo, cuando publicó un
sugerente y provocador artículo que tituló “¿Está Google volviéndonos tontos?” El libro "Superficiales. Qué está haciendo Internet con nuestras mentes", no es sino una
documentada reafirmación de esa tesis.
El autor parte de una inquietante experiencia propia: la que sintió el día en el que él -licenciado en Letras y
acostumbrado a sumergirse en la profundidad de textos escritos- comenzó a notar
dificultad para concentrarse en un libro. De repente, después de una página o
dos, su mente se disipaba, perdía el sosiego, el hilo. Algo pasaba en su cerebro.
Basándose en autorizadas voces de campos que van desde la
neurología a la educación, Carr sostiene que la diaria entrega a las multitareas digitales
está incidiendo de manera notoria en la manera de conocer de toda una
generación. El pensamiento
lineal entra en crisis. Se abre paso un mundo distraído, confundido,
compulsivo y ansioso, que mientras premia lo rápido, eficiente y útil, se
hace incapaz de concentrarse en una sola cosa; un mundo cultural
herido en esas habilidades de reflexión y contemplación que conducen al
pensamiento crítico y conceptual, dañado
en la memoria a largo plazo y en la agilidad creativa.

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