Marketing y Servicios: Dar las Gracias
Mostrando entradas con la etiqueta Dar las Gracias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dar las Gracias. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de octubre de 2013

El pan es vida


La campaña busca reconocer la labor de los panaderos y lleva la firma de la agencia barcelonesa Pavlov. Su pieza principal es un spot en medios online que también apareció en televisión coincidiendo con el Día Mundial del Pan. Este anuncio ha logrado más de 666.000 visionados en YouTube en menos de una semana.

El objetivo es, según se explica en el spot, hacer un homenaje “a aquellos que con su esfuerzo hacen que cada día disfrutemos del mejor desayuno”. Con un tono documental, el spot gira en torno al día a día de cuatro panaderos que hacen una reflexión sobre su dura profesión y la pasión que sienten por ella. Como muestra de agradecimiento, Nutella les hace llegar un bote personalizado con su nombre.

El día de lanzamiento, la campaña se apoyó con una acción de brand day en YouTube y con colaboraciones con distintos bloggers. Además, se desarrollaron diferentes materiales y acciones para panaderías, como pósters y bolsas para pan.


Fuente: Anuncios.com 

jueves, 17 de marzo de 2011

Dar las gracias no es agradecer

No es lo mismo dar las gracias que agradecer. Buscar el gesto que llegue al otro y no esperar nada por nuestra acción, es el camino para hacerlo de forma sincera. 

Hay una gran diferencia entre dar las gracias y mostrar nuestro agradecimiento. Dar las gracias es una respuesta espontánea, automática, un convencionalismo social que por educación y por cordialidad hacemos de oficio. Es una expresión que ante algo que han hecho por nosotros cierra el círculo, pero a menudo lo cierra en falso. Porque hecho el formulismo, podemos pensar que ya hemos agradecido lo que hayan hecho por nosotros y puede que esta impresión no sea cierta en absoluto.

Hay muchos “gracias” que saben a pura hipocresía, de esos que uno ya descubre con solo oírlos que no hay detrás de ellos ni la más mínima intención de gratitud. Y estos son los que deberíamos evitar a toda costa.
 
Mostrar nuestro agradecimiento va mucho más allá de pronunciar la palabra mágica “gracias”: es mostrarle a la otra persona que realmente valoramos y apreciamos lo que ha hecho por nosotros o lo que nos ha dado. Y en esto los convencionalismos no ayudan.

Es necesario encontrar nuevas formas de mostrar a las personas el sentimiento de agradecimiento auténtico. Para mostrar al otro nuestra gratitud, los pequeños detalles son mucho más eficaces que las palabras, y mucho más indicados para transmitir nuestro sentimiento. El reto es: ¿cómo podemos hacer sentir al otro que le estamos agradecidos de verdad? 

Es imprescindible pensar en gestos que, conectados con aquello que hemos recibido, lleguen al otro. A mí alrededor, he podido vivir algunos que han tenido o tuvieron en su día un potente efecto. 

Recibir el agradecimiento por algo que hemos hecho es sin duda agradable, y es bueno que lo disfrutemos. Pero no debemos necesariamente contar con ello, y sobre todo no debemos depender de ello.

Muchos de nosotros raramente dejamos de dar las gracias, pero muy frecuentemente nos saltamos el agradecimiento. Busquemos a nuestro alrededor a quien ha hecho recientemente algo por nosotros que ha sido importante. Y busquemos una forma creativa de mostrarle nuestro agradecimiento. Hagámoslo por ellos, pero también por nosotros. Porque agradecer es a menudo tan gratificante como recibir. 

– “Cuando bebas agua, recuerda la fuente” (proverbio chino)
– “Quien recibe lo que no merece, pocas veces lo agradece”. Francisco de Quevedo.
– “Muchas veces mordemos la mano a aquellos que nos alimentan”. Thomas Burke.

El texto anterior forma parte del artículo “Más allá de dar las gracias”

¿Qué te parecen estas reflexiones?¿Sabes agradecer la ayuda que recibes de otras personas, como por ejemplo: tus amigos, compañeros de un grupo de trabajo o los que forman parte de cada asignatura? Piensa un poco y busca ejemplos sobre cómo se podría agradecer un servicio o la actitud de otras personas, que se esfuerzan por prestar un servicio con profesionalidad.

Actualización: El premio de agradecer. Con este título, mi amigo Jaime me ha enviado un texto. Antes de copiarlo en este comentario, he de recordar un refrán español: "Es de bien nacidos, ser agradecidos". Este refrán, nos recuerda la importancia de dar siempre las gracias, ya que todos los hombres por el hecho de ser personas, se pueden considerar "bien" nacidos.

Me acordaba de ese refrán, al leer el texto que mi amigo Jaime me ha enviado y que copio a continuación.

El premio de agradecer

Hay quienes dicen que dar las gracias por cortesía no vale nada: lo importante —afirman— es agradecer de corazón y hacérselo sentir así a la otra persona. Quienes piensan esto desprecian el dar las gracias porque lo consideran un convencionalismo social vacío de contenido y privilegian en cambio una comunicación afectiva entre los corazones. "El reto es —escribía un experto— ¿cómo podemos hacer sentir al otro que le estamos agradecidos de verdad? (...) Es necesario encontrar nuevas formas de mostrar a las personas el sentimiento de agradecimiento auténtico".

En un primer momento, esta tesis podría parecer atractiva, pero si se piensa un poco se descubre que es una manera desenfocada de abordar este asunto vitalmente tan importante. ¿Por qué los padres de todo el mundo se empeñan en que sus hijos aprendan a dar las gracias? No lo hacen meramente para que sus hijos aprendan un formulismo social, sino que lo hacen —"¿qué se dice, hijo?"— para que aprendan a ser agradecidos, esto es, para que lleguen a ser mejores. Las fórmulas corteses —acompañadas si es posible de una sonrisa— son el camino que tenemos los seres humanos para adquirir el agradecimiento de corazón.

Un filósofo americano me aseguraba, basado en su experiencia vital, que dar las gracias es el mejor antídoto contra la depresión: ayuda más a quien las da que a quien las recibe, porque lleva a la persuasión de que todo es un regalo, incluida la propia vida y la vida de los demás. En este sentido, puede decirse que quien da las gracias, aunque sea empleando las fórmulas más habituales, se lleva siempre el premio, pues su corazón se ensancha hasta llenar de sentido comunicativo los convencionalismos sociales.

El dar las gracias nos hace mejores y, por supuesto, ayuda también a quien las recibe. Aunque digamos “no me des las gracias”, muchas veces nos confunde y nos incordia que “al menos, no nos den las gracias”. Las “gracias” que recibimos nos ayudan a entender de nuevo que ayudar nos ayuda.

Demos, pues, siempre las gracias a todos: quien agradece crece. Y, por supuesto, muchísimas gracias de todo corazón por leerme.

Por si quieres escribirle y enviarle tu opinión sobre este texto y el de la entrada En busca de la excelencia, sus datos son: Jaime Nubiola (jnubiola@unav.es)