Para que un discurso
sea eficaz y logre mover a la acción a una audiencia es necesario contar con
una buena estructura y ser lo más preciso posible al determinar lo que pretende
conseguir del público: estos son los secretos del discurso persuasivo basado en
el logos (razonamiento), según explica Neil Connor, autor de numerosas
publicaciones de retórica dirigidas a directivos, en un artículo recogido en la revista IESE Insight.
Toda preparación
más que por el contenido debería comenzar por responder a lo siguiente:
“’Cuando yo haya acabado de hablar, mis oyentes…’ y concluir mentalmente la
frase con una acción concreta: tangible y contundente”.
Como se trata de
convencer y persuadir, no de imponer, al planificar este tipo de presentación
basada en la razón, conviene buscar con tiempo evidencias, testimonios,
ejemplos y datos que apoyen los principales argumentos que se desarrollarán.
Además, a un ejecutivo le interesa destacar siempre los aspectos positivos, es
decir, mostrar “qué ventajas estratégicas, personales o profesionales obtendrán
sus oyentes”, apunta este profesor del IESE.
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