La audiencia cada vez está más fragmentada, y las cadenas que no saben adaptarse a los nuevos tiempos (o no pueden porque dependen de los ingresos publicitarios), están perdiendo espectadores rápidamente. Los grandes canales, de contenidos generalistas, ven cómo sus antiguos consumidores emigran a otros temáticos, donde saben que encontrarán lo que buscan. En Estados Unidos, la Fox ha perdido un 19% de audiencia en el último año, y NBC un 13%. Aunque tampoco toda la televisión temática está sabiendo navegar bien estos tiempos de cambio.
Uno de los grandes problemas del modelo
tradicional son los anuncios. Sin embargo, ante la pérdida de ingresos muchas
cadenas están aumentando el volumen de publicidad por hora, provocando que más
público abandone estos canales. Con todo, la televisión de pago, cuyos ingresos
no dependen de los anuncios, tampoco se está salvando de la quema. Al menos no
la que se sigue pareciendo demasiado a la televisión “antigua”, en contenidos y
experiencia para el espectador.
El modelo Netflix

