En la época actual, parece que las empresas españolas
se han dado cuenta de la necesidad de la exportación como medio para crecer y
consolidarse. Sin embargo, continúa existiendo cierto miedo a dar este
importante paso, esencialmente por parte de las pymes, justificando estas
últimas su escaso tamaño.
Realmente la exportación tiene un escaso vínculo con la dimensión de la empresa, es mucho más importante la actitud que
tienen los empresarios para transmitir su idea. Un ejemplo de ello es Italia,
dónde el 75% de la exportación la realizan pymes.
Por tanto, la capacidad exportadora de la empresa, no
depende tanto de la producción, sino de un cambio de actitud que tenga la
propia empresa para ser capaces de involucrar en este proceso a todos sus
miembros.
Llegados a este punto, sabemos que la primera medida
en la internacionalización de una empresa, no ha de ser sólo la evaluación de
su producción, deberá evaluar si la empresa es capaz de adecuarse a todas las variables que presenta un mercado internacional,







