No todas las personas estudian
de la misma manera, y las técnicas que funcionan para unos no necesariamente
sirven para otros. Sin embargo, cuantas más técnicas y estrategias conozcas,
más probabilidades tendrás de encontrar aquellas que se adapten mejor a ti.
Estas son algunas de las
indicaciones o técnicas que suelen resultar más útiles a la mayoría de las
personas:
Nunca digas: esto no se
me da bien
Hay gente que considera que no
es buena en matemáticas, o en lengua, o en cualquier otra asignatura. Borra
esta idea de tu mente y piensa que puedes ser bueno en cualquier cosa. Si crees
que no eres bueno en matemáticas tal vez sea porque hasta ahora no te han
interesado lo suficiente y te has limitado a aprender lo mínimo, a implicarte
lo mínimo y a no motivarte en absoluto. Para cambiar esto, solo tienes que
esforzarte más durante un tiempo, ponerte al día y empezar a pensar que puedes
ser bueno en esa asignatura (o en cualquier otra) si te lo propones, te motivas
y prestas atención. No se trata de que seas brillante, sino tan solo
de hacerlo bien. Y tu actitud cuenta mucho más de lo que crees. Además, las
personas que consiguen ser buenas en algo en lo que creían no serlo, se sienten
luego especialmente orgullosas de sí mismas. Haz la prueba.
Participa en clase
Presta atención a lo que dice el
profesor, haz preguntas, participa si hay algún debate y, en definitiva, trata
de sacarle el máximo partido a las horas que pasas en clase. No te limites a
sentarte y esperar que sea el profesor el que te enseñe, participa de manera
activa en tu propio aprendizaje. De este modo, también te resultará más
gratificante y menos aburrido estar en clase.





