El
hombre tiene una permanente lucha personal entre la dependencia e independencia
de los seres que le rodean.
Es una batalla de la que deriva el grado de libertad que se posee. Y como la
libertad es uno de los factores capitales de la felicidad, del resultado de esa
batalla depende la felicidad del hombre.
Según el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua la adicción se define como el hábito de quien se deja
dominar por el uso de alguna o algunas drogas, o por la afición desmedida por
ciertos juegos. La dependencia se define como la necesidad compulsiva por
algunas sustancias para experimentar sus efectos o calmar el malestar producido
por su privación. Así pues, en la
adicción y la dependencia el sujeto se ve atado, enganchado, determinado por
algo que le produce un estado emocional agradable o le evita uno
desagradable y así le transporta a otro más agradable. Este efecto es lo que en
la psicología conductista se denomina refuerzo positivo. En el concepto de
adicción se vislumbra como una mayor atadura a la cosa y, por tanto, menor
libertad, que en la dependencia.
En los fenómenos de adicción y
dependencia se dan dos factores que se conectan fuertemente: un individuo y un algo del mundo exterior.
La facilidad o dificultad para que se den estos fenómenos va a depender de
ciertas características de los individuos y de las cosas de las que se hace
adicto o dependiente.
Las personas más propensas a sufrir
adicciones y dependencias son:






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