¿Qué piensa nuestro cliente cuando rompemos nuestras promesas? ¿Qué piensa
cuando jugamos con sus expectativas y sus ilusiones? Se siente defraudado,
decepcionado, estafado. Deja de creer en nosotros y le queda un amargo sabor a engaño.
Cuando te tomas el tiempo de hablar con gente normal, sin relación ni
intereses en el área, así lo reconocen. Tienen dudas. Recelan. Y no es para
menos. El uso (abuso) indebido e inadecuado de estas técnicas durante décadas ha
generado desconfianza y prevención, hasta el punto de acuñar expresiones como
“esto tiene mucho marketing” para aludir a la inflación de
expectativas, la incertidumbre y la inseguridad que generan las promesas de una
determinada campaña. En definitiva, para referirse a la sensación permanente de incumplimiento;
a la diferencia entre lo que se promete y lo que se acaba entregando; a una
enorme ausencia de credibilidad.
Tenemos un problema, y merece reflexión y autocrítica: ¿poca comunicación
con la sociedad? (¡menuda paradoja!), ¿formación débil en valores éticos?,
¿intrusismo profesional por su aparente facilidad?... O, sencillamente, quizá,
como humanos, tendamos a sucumbir a la tentación de contar cuentos, dibujar
oasis inexistentes y crear mundos imaginarios que solo existen en nosotros. Sea
como fuere, debemos hacérnoslo ver.
Ser o aparentar ser; ser o hacer ver. No estamos para bromas. La gente está
cansada de tanta artimaña, de tanta tomadura de pelo, de tanto comportamiento
deshonesto. Los tiempos de la “venta de humo” quedaron atrás. Es hora de decir
basta a los artificios, a las estafas y a tanto tufo a “todo vale”.
Marketing no es solo publicidad, como tampoco es solo venta. Y, desde
luego, no es engaño. Es un fenómeno complejo que comienza intelectualmente
“unos cuantos kilómetros antes”.
El verdadero objetivo del marketing es, y debe ser, la satisfacción de las
necesidades de las personas; construir, a partir de un conocimiento exhaustivo
y profundo de las preferencias y características de cada tipo de cliente,
ofertas de valor (que no promociones) que permitan mejorar su nivel de
bienestar.
Agradezco la colaboración en esta entrada a Alba, Laura e Iván
Fuente: El País
2 comentarios :
Yo pienso que las empresas que verdaderamente aplican el concepto de marketing lo que buscan es una relación duradera con sus clientes por lo que tienen una orientación realmente al mercado para satisfacer las necesidades de los consumidores.
En mi opinión, en la sociedad hay un gran desconocimiento de lo que es el marketing, ya que la mayoría de la gente lo relaciona con publicidad y en conseguir vender como sea sus productos, sin embargo, como sabemos esto no es marketing, la publicidad es una pequeña herramienta del marketing y lo de vender como sea no es aplicar este concepto, ya que el marketing es producir lo que quiere el mercado.
Quiero destacar que algunas empresas deben cambiar su filosofía y ser verdaderamente más transparentes con sus clientes, ya que en la actualidad a través de internet tenemos acceso a mucha información que puede perjudicar la imagen de las empresas que oculten información.
Por último, destacar que ya no todo vale, en la actualidad hay muchas empresas que ofrecen productos similares por lo que la elección de un producto o otro dependerá por pequeños detalles, de manera que aquellas empresas que tengan mejores relaciones con los clientes conseguirán mejores resultados.
Iván Angora Racionero, Marketing Internacional
Estoy totalmente de acuerdo con la reflexión de Iván. Sin duda, el marketing está bajo sospecha. Los clientes recelan de esta disciplina y, es lógico que lo hagan. Muchas personas asocian el marketing al consumismo compulsivo provocado por el ruido de la publicidad y la presión de las ventas. Pero, no es eso. Realmente, busca el mutuo beneficio consumidor-vendedor y desea establecer relaciones a largo plazo.
Alba Usallán. Alumna de Marketing Internacional.
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