Marketing y Servicios: En busca de la felicidad

viernes, 13 de agosto de 2010

En busca de la felicidad

Hace unos días lei un artículo sobre la felicidad. La felicidad es la vocación universal del ser humano. Una tendencia metida en sus entrañas, un deseo profundo que arrastra y empuja en esa dirección. Pero la felicidad es ante todo un estado de ánimo, un paisaje interior a través del cual me encuentro contento conmigo mismo. Ésta es una primera idea que me parece importante destacar: es una mezcla de alegría y paz interior, que son captados de forma subjetiva, pero que se desparrama por toda la geografía psicológica interior.
Para reflexionar sobre este tema, te sugiero varios artículos para leer despacio. Los he leído todos y me han interesado mucho, por eso quiero compartirlos. A continuación te indico los enlaces correspondientes:
El primero contiene parte del párrafo anterior. Está escrito por el Dr. Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría. Su título es "En busca de la felicidad".
¿Por qué no soy feliz? escrito por Borja Vilaseca y en el que se comentan varios testimonios personales. "Viktor Frankl, la felicidad como apertura",escrito por Lluìs Pifarré. Si quieres conocer quién es el Dr. Viktor Frankl, psiquiatra judío que sobrevivió
en varios campos de concentración, puedes consultar aquí.
En la web del Centro psicosomático de Sevilla, he encontrado un libro de bolsillo (con pocas páginas)
en PDF que he leído varias veces, cuyo autor es mi amigo el Dr. Manuél Álvarez titulado "¿Quieres ser feliz? Claves para mejorar la autoestima". Está escrito al hilo de la experiencia compartida, que abre horizontes tan verdaderos como sencillos, y hasta fáciles de alcanzar, para el que sufre algún modo de depresión, o ha recaído y necesita actualizar su cooperación con las pastillas.
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14 comentarios :

Anónimo dijo...

¡Muy interesante¡;)

Anónimo dijo...

He encontrado un libro sobre la Felicidad que me parece muy interesante. Su autor es Carlos Goñi, filósofo y escritor; autor de numerosas obras de divulgación, ensayo y novela, sobre temas tan diversos como filosofía, mitología, feminidad, historia o educación. Es colaborador de Arvo.net. El nuevo libro se titula "Déjate ser feliz" (RBA Libros, Barcelona 2010).
No recuerdo haber leído tantas cosas verdaderas y sugerentes sobre la felicidad, como en este libro, en solo dos páginas. Entre otras cosas dice que «la máxima autoridad en este asunto no la tiene el experto en psicología, en sociología o en las pseudociencias de autoayuda, tan profusas en nuestros días, sino en aquel que es feliz». Y añade que «es la persona que ha saboreado una vez siquiera la felicidad la que sabe lo que es. Aquí el sabio es el que saborea, porque la felicidad se parece a la miel, la reconoce quien sabe como sabe». Qué significa «felicidad» y qué podemos hacer para reconocerla en nuestra propia vida. La felicidad no es algo que se conoce, es algo que se reconoce. Muchas personas no son capaces de ver la felicidad cuando pasa por su lado. Este libro invita a reflexionar, a encontrarla en nuestra vida corriendo los velos que nos impiden verla. En él se encuentran cuarenta microrrelatos o, como Goñi los llama, «comprimidos literarios" que, en contacto con la imaginación, producen ideas insospechadas».
En la antología de citas, al final de libro, puede encontrarse entre otras -valga el botón de muestra - esta de Jorge Luis Borges: «He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer: no he sido feliz».
Es un placer la lectura de las 111 páginas del libro. Ya no les cuento más. Léanlo.
Antonio O.

Anónimo dijo...

El núcleo del artículo "En busca de la felicidad" del Dr. Rojas, nos resume las ideas que desarrolla en dicho artículo. Copio el párrafo que contiene dicho núcleo: "La felicidad consiste en todo aquel conjunto de cosas buenas que cualquier hombre es incapaz de no querer. Por eso es un asunto más privado que público. Para mí, es la suma de dos cosas fundamentalmente: tener una personalidad equilibrada y haber sido capaz de configurar un proyecto de vida con tres grandes ingredientes en su seno: amor, trabajo y cultura. Y añadiría una nota a pie de página, el plato fuerte del banquete de la vida: la amistad. La felicidad es la suma y el compendio positivo de una pentalogía que capta, analiza, escruta y registra los cinco grandes argumentos de la vida: tener una personalidad con un cierto grado de madurez, tener y saber del amor, que el trabajo profesional llene nuestra existencia, que la cultura nos envuelva con su manto como gran protectora, y disfrutar de la amistad: la posibilidad de abrirnos a alguien, permitiéndole que entre en nuestra ciudadela interior. Personalidad, amor, trabajo, cultura y amistad".
¡Vale la pena leer el artículo completo!

Saludos desde Sevilla. E.P

Anónimo dijo...

Buscando en la Web, he encontrado la página personal del autor del artículo "¿Por qué no soy feliz?". Así comienza la presentación del autor: "Me llamo Borja Vilaseca (Barcelona, 4 de febrero de 1981) y la pasión de mi vida es aprender sobre la condición humana y el sentido de la existencia. Tratando de averiguar el porqué del vacío existencial que solemos experimentar los seres humanos, a los 19 años inicié una búsqueda encaminada a comprender qué es lo que nos libera del malestar y el sufrimiento". La URL de su página personal es: http://borjavilaseca.com/
La presentación de la página termina con el siguiente párrafo: "La finalidad de esta página web es compartir el conocimiento necesario para comprender cómo funciona el ser humano –centrándose en su mente y sus pensamientos–, de manera que cada persona tenga la información necesaria para autogestionarse de la mejor forma posible. Sólo así se puede dejar de ser una víctima de la realidad externa –que escapa a nuestro control–, convirtiéndonos en los protagonistas de nuestra realidad interna, la única que sí podemos cambiar. Para que nuestra mente deje de vivir en guerra con el mundo, primero hemos de llenar nuestro corazón de amor".
He leído casi todo su contenido, pero no he encontrado ninguna referencia a sus creencias religiosas. Tampoco he visto que se refiera a Dios. Sin embargo, como católica que soy, comparto muchos de sus planteamientos. Seguro que hasta que no encuentre a Dios, no logrará conocer el verdadero sentido de su existencia. Además, comprenderá que también se puede ser feliz en el sufrimiento y en la hora de la muerte.

Saludos desde Málaga, G.P

Guada Mosshart X dijo...

Para mí la felicidad es un estado pasajero que hay que aprovechar al máximo si somos afortunados de experimentarla, de hecho de eso se trata la vida...
Y no me parece "triste" eso de que no sea algo permanente, al contrario, nos hace valorar más las cosas que tenemos, pero sobretodo aquellas personas responsables de momentos de extrema felicidad (y veces tristeza, porque no).
Saludos desde Leeds,

Guadalupe.

Anónimo dijo...

¿En busca de la felicidad? Puede que sea una vocación universal. Pero lo dudo. ¿una vocación? ¿un futuro? El Dr. Rojas me resulta sugerente, más por el -estimo esquivo- requisito de "una madurez..." que por los ingredientes de la felicidad, que enumera (el amor, el trabajo, el amigo, etc.) que me suenan a "felicidad de salón de casa acomodada". Y por eso prefiero optar por la alusión del Dr. Rojas a".... Victor Frankl, psiquiatra austríaco de origen judío, que pasó tiempo en el campo nazi de Auswitch: «Allí descubrí el sentido de la vida y la dignidad del ser humano»

Vivir, sentirse, feliz me parece menos convincente que vivir una vida con sentido: un transitar el día día con un estado de de conciencia que ayude a articular las alegrías y tristezas de una vida de suyo incierta e insondable si uno se apoya, solo, en un racionalismo optimista -y, entiendo paradójicamente alicorto. Búsquedas tales como las de la felicidad, de la verdad o del saber me saben a una confianza desmedida en el poder de la razón. Y el día a día del ser humano es más modesto mentalmente y emocionalmente más desigual y abstruso. Por eso, disfrutar del privilegio de vivir una vida con sentido es tan extraordinario. A uno le permite ver el lado "soleado" de un vivir entre "penumbras".

Saludos desde México, F.B.

Anónimo dijo...

La felicidad debe ser una consecuencia y no se puede lograr a voluntad propia; una manera de no encontrar jamás la felicidad, es buscarla con ansiedad, pretender cercarla y apresarla para apoderarnos de ella. No debemos perseguir la felicidad como el Hades perseguía a la bella y aguerrida Perséfone, hija de Zeus. La felicidad es como la hermosa y delicada flor que cierra sus pétalos cuando osamos tocarla. Se produce con la felicidad, la aparente paradoja que cuanto más la cercamos, más se nos aleja y huye de nosotros, cuanto más nos obsesionamos en poseerla de forma directa, más se nos diluye y desvanece de nuestro ser: La felicidad no puede ser perseguida, sino que más bien es algo con lo que uno se encuentra.

El deseo vivido con excesiva intensidad ahoga aquello mismo que tanto anhela. Quién es feliz, es innecesario que nos lo diga, puesto que lo manifiesta de forma espontánea y natural. Por tanto, no es feliz quien lo proclama, (dime de lo que presumes y te diré de lo que careces) si no de quien ha encauzado su vida, sus acciones y sus proyectos como un modo de servicio y apertura a los demás, como cumplimiento de una amorosa obligación.

Saludos desde Perú, J.T.R

José Miguel Ponce dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Voy a copiar algunos fragmentos del libro del Dr, Álvarez, para animar a todos a su lectura. En otros comentarios iré expresando mis opiniones. Deseo destacar que el texto del Dr. Álvarez es el único, de los tres autores, que habla expresamente de Dios.

Es importante destacar, que el eje del análisis del libro ¿Quieres ser feliz? es: "Mejorar la Autoestima: una clave para alcanzar la felicidad". Copio ya esos fragmentos citados.

"Elegir y descartar, eso es el vivir. Con acierto al escoger o al desechar se pone en juego una buena parte de ese futuro que a cada uno nos corresponde construir. Parafraseando una conocida canción podríamos decir que la vida es una barca con dos remos en la mar: uno lo llevan mis manos, otro lo lleva … el azar. O el destino, o la Providencia amorosa de Dios. ¡Qué diferencia en la calidad del vivir según las manos que llevan ese ... otro remo de nuestra barca!

La puerta de la felicidad se abre para fuera-, afirmaba Victor Frankl recordando a Kierkegaard. Por eso es propio de nuestro vivir el buscar la felicidad con la mirada puesta en el espíritu de servicio, en nuestra aportación a los demás. Pero, como nadie da lo que no tiene, es preciso poner empeño en el buen rendimiento de nuestros talentos, en lograr rendir las cuentas con la plusvalía que justamente les corresponde. (...)
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"Mientras disfrutábamos de la sevillana brisa primaveral hace unos meses, me resultó novedosa, siendo obvia, la afirmación de mi admirado amigo José Antonio, Psiquiatra psicoanalista en New York: -La base fundamental de la Autoestima está en el conocimiento y valoración de nuestro ser hijos de Dios. Con esta conciencia bien desplegada, -añadía- nada ni nadie puede hundir el infinito valor y la dignidad de mi vida y de mi ser.

Y más adelante, mientras disfrutábamos elucubrando en estos temas, venía a concluir: -A quien prescinde de Dios le falta la clave, la pieza maestra para entender correctamente la realidad que le circunda y que acaba volviéndosele al fin hostil, amenazante. Es algo similar a la visión del esquizofrénico que no engancha con la realidad y sufre. Y en muchos casos la salida defensiva es la evasión, la herida hacia paraísos sustitutivos, anestesiantes, como el alcohol, el sexo, el trabajo excesivo, las drogas …

Quien a Dios tiene nada le falta concluye el conocido estribillo de Santa Teresa. El texto, a modo de manuscrito está en mi consulta sobre una repisa. Me consta el bien que ha hecho en tantos corazones atribulados por el dolor que, sentados frente a mi mesa, y en un vagar expectante de su mirada, tropezaban con los versos de la Santa de Ávila.

Nada te turbe,/Nada te espante,/Dios no se muda,/La paciencia todo lo alcanza;/ Quien a Dios tiene/ Nada le falta:/ Sólo Dios basta

La honesta lectura que –con conciencia recta y bien formada- hagamos de las leyes propias de nuestra naturaleza, el “folleto explicativo” de nosotros mismos que la sabiduría divina ha insertado en nuestro ser, nos pone en condiciones de rendir más para tener más, poder dar más y, disfrutando del quehacer diario, continuar dando a los demás. Pero dar … ¿qué? Todo lo bueno de que somos capaces y que libremente ponemos al servicio de los demás. Ese es el modo de ser persona, de crecer y de vivir una biografía feliz y rica en las cosechas del vivir".

Anónimo dijo...

La felicidad es un regalo que viene muchas veces cuando no es buscado, y que se debe tomar como se coge un pajarillo entre las manos, ni demasiado fuerte, pues muere, ni demasiado flojo, pues huye. Es un don de Dios al alma preparada. El obseso de la felicidad es como el que busca separarse de su sombra, nunca lo consigue. La felicidad es un fruto y una promesa. La felicidad tiene niveles que van desde lo más íntimo hasta lo más corporal. La felicidad en la vida mortal siempre pide más, porque es insaciable y sólo puede alcanzar su plenitud en la posesión de la comunión con Dios en la vida eterna.

Saludos desde Barcelona, E.C

Anónimo dijo...

En mi opinión personal la felicidad es algo interior, está dentro de nosotros, en sentirte bien contigo mismo, en ser coherente, en conocerte bien, en saber que tienes limitaciones y cuáles son, en buscar la madurez en tus actos y pensamientos, en la reflexión serena; si consigues ese equilibrio interior necesariamente se trasladará tu felicidad a los actos exteriores; de darás a los demás, trabajarás mejor, buscarás el conocimiento, en fin explotarás tus "talentos", y serás feliz porque verás la medida exacta de las cosas. Un abrazo desde Galicia. J.G.

Anónimo dijo...

José Miguel una vez más, nos reta a la reflexión, a veces incómoda de nuestra experiencia de vida diaria.

Aquí va la mía.

Desde que la conocí, mi mujer hoy, siempre me preguntaba, ¿eres feliz?.

Siempre invariablemente respondía, "la felicidad no existe".

Confundía entonces felicidad con necesario inconformismo.

Tener cada día un deseo que cumplir, lejos de impedir la felicidad es el motor que la mantiene viva.

Hoy entiendo la felicidad, como estar satisfecho con lo que uno tiene y con lo que uno es, en comunión, de lo terrenal, con lo espiritual, y la necesaria explicación de la vida diaria que nos ofrece la experiencia religiosa para comprender las dificultades y contrariedades que esa vida diaria nos pone todos los días a prueba, y que lejos de impedir la felicidad nos ayuda a disfrutarla en toda su intensidad.

Sugiero la visión de la película "En Busca de la Felicidad". Ofrece claves que cada uno podrá interpretar.

Saludos desde San Sebastián

José Miguel Ponce dijo...

He encontrado una definición de Felicidad que comparto. La copio:

"Plenitud de satisfacción; estado en que se satisfacen de manera completa y estable todas las apetencias, potencialidades y deseos del ser humano. La condición de "estable" es la que impide que pueda darse una felicidad completa en esta vida. Por eso, como la felicidad es un deseo natural universal, las antiguas culturas la conciben en relación con una existencia después de la muerte" (Cfr.José Ramón Ayllón."Etica razonada".Ed.Palabra.6ª ed.2005, pág 184). La web del autor es: www.jrayllon.com.

Anónimo dijo...

Hay un error en la Web de José Ramón Ayllón. La dirección correcta es http://www.jrayllon.es/

Saludos desde Sevilla

J.M.S.

sara romero dijo...

Este tema me parece muy interesante, ya que todo el mundo busca la felicidad a lo largo de su vida.Voy a destacar la piramide de Maslow, ya que divide la felicidad de forma jerárquica,dando a entender que según vamos consiguiendo los objetivos marcados para obtener la felicidad,se nos ocurren nuevos logros y objetivos para ser felices y cada vez superiores.(Es decir,cuanto más tenemos, más queremos y más necesitamos para alcanzar la felicidad).
Hay varias ideologias y religiones que defienden,que cuanto menos tengan más fácil será alcanzar la felicidad,puesto que se conforman con menos;valorando lo que tienen y no queriendo lo que no tienen.