Marketing y Servicios: Comprar, tirar, comprar

martes, 3 de febrero de 2015

Comprar, tirar, comprar

"Comprar, tirar, comprar", es un documental de Cosima Dannoritzer sobre obsolescencia programada, es decir, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo.

Cosima quería investigar y separar los hechos de la ficción de las varias leyendas urbanas que había oído como son: las bombillas eternas, los coches que funcionan sin gasolina, en donde la historia siempre terminaba con una conspiración, la desaparición del inventor o del aparato.

Es una coproducción de Article Z (Francia) y Media 3.14 (Barcelona), cofinanciada por varias televisiones: Arte (Francia), TVE y Televisió de Catalunya.

Fue rodado en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana (un país africano que se ha convertido en el vertedero de la 'basura electrónica' de Occidente). Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".

El documental es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente.

Cosima Dannoritzer es una realizadora y guionista alemana que ha trabajado para televisiones de Alemania, Reino Unido y España. Ha dirigido documentales como 'Si la basura pudiera hablar', un retrato de Barcelona a través de sus cubos de basura.



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6 comentarios :

Jesús Manuel dijo...

Hola,

me parece un tema muy interesante y muy complicado. Lo fácil sería pensar en no limitar la vida de los productos, pero ¿sería un modelo de producción sostenible? Yo creo que no.

Para mí hay dos claves: que no se abuse de la obsolescencia programada y la capacidad de reutilizar los productos que han terminado su vida útil.

Si de verdad queremos un mundo sin obsolescencia programada hace falta un cambio radical en nuestra mentalidad, una nueva forma de vida para nosotros y de producir para las empresas. Pero lo peor sería que nos diésemos cuenta de esto cuando ya hayamos agotado los recursos naturales.

Un saludo,
Jesús Manuel

Rocío Recuero Santaella dijo...

Creo que la base del concepto de la obsolescencia programada radica en la esencia propia del ser humano y está directamente relacionada con la pirámide de necesidades humanas de Maslow. El ser humano que tiene cubiertas sus necesidades básicas busca constantemente cubrir nuevas. Creo que también influye mucho en el concepto la ambición, y el afán por el reconocimiento, tener más que los demás, ser mejor que los demás.
Esto nos hace consumistas, además por supuesto de las herramientas del marketing, que basándose en esos aspectos psicológicos son capaces de crear necesidades en los consumidores. Las tendencias de la moda, por ejemplo, que nos llevan a renovar cada año nuestro vestuario. La evolución tecnológica, que provoca que para estar al día haya que adquirir constantemente nuevos productos.

Por otro lado, en un momento del vídeo se comenta que la obsolescencia programada es algo que depende del consumidor. No estoy completamente de acuerdo, ya que se crean productos que dejan de funcionar pocos meses después de que finalice el periodo de garantía. Este concepto lo está llevando a su máxima expresión Apple, ya que a medida que va sacando al mercado los nuevos productos deja de haber actualizaciones de software, soporte o compatibilidad con los anteriores. Por ejemplo, el iPad de 1ª generación no puede actualizarse a la última versión del sistema operativo (iOS). La compañía alega que es por rendimiento del aparato, pero en esencia los componentes de los modelos no son tan diferentes entre sí.

Estoy de acuerdo con el comentario anterior en que creo que una sociedad sin obsolescencia programada podría no ser sostenible, al menos tal y como la concebimos hoy en día, ya que muchos puestos de trabajo desaparecerían. Aunque por otro lado, ¿no existen en EEUU asentamientos Amish que sobreviven sin adaptarse a las evoluciones modernas? ¿Las sociedades antiguas no existieron sin tanta tecnología, sin tantas "nuevas modas"?...

En efecto, creo que es un tema muy complicado.

Jesús Manuel dijo...

Desde luego que por ejemplo los Amish son un ejemplo de que hoy en día se puede sobrevivir sin obsolescencia programada. Pero no creo, y me incluyo, que el resto del mundo esté dispuesto a vivir en esas condiciones. Los avances tecnológicos han permitido que mejore la calidad de vida y no vamos a renunciar a ella.

Tiene que buscarse algún sistema por el cual este consumismo sea sostenible y por cómo son las personas, cómo tú bien has dicho (ambición, afán de reconocimiento, renovarse), es muy difícil imaginarlo.

Según lo veo, ya es un problema de no retorno, pero que necesita una solución antes de que el planeta se convierta en un "vertedero global".

Un saludo.

La persona de siempre dijo...

Hola a todos,
Personalmente creo que el modo de vida de los Amish y la obsolescencia programada son cosas muy distintas. Lo primero es un grupo étnico, cultural, basado en no querer adaptarse a la era en la que actualmente vivimos, con toda la tecnología y comodidades que eso conlleva. Si la cuestión es si se puede vivir sin eso, está claro que sí. Pero el concepto de obsolescencia PROGRAMADA en sí hace referencia al hecho de que sean las mismas empresas que fabrican un producto las que te imponen lo que va a durar.
Es un problema más grave de lo que nos pensamos. Si se trata de reducir basura para alargar la vida del planeta, desde luego esto es un gran paso hacia adelante para conseguir justo lo contrario.
Yo he visto este documental y lo recomiendo 100%.
Por otra parte, llama la atención como las empresas abiertamente reconocen que la obsolescencia programada es un hecho. Tanto es así, que algunos empresarios lo utilizan como reclamo publicitario:

http://www.oepelectrics.com/

Aunque SI ES CIERTO LO QUE ANUNCIAN, me parece muy loable.

Saludos,
Olga Ibáñez

Cristina Jimenez Hernandez dijo...

Hola,

Yo creo que hay que diferenciar entre las empresas que crean versiones más nuevas de sus productos, de las empresas que alteran la configuración de sus aparatos para que dejen de funcionar.

En el primer caso, puede formar parte de la evolución del producto, aunque los cambios sean pequeños, y también podemos explotar en cierto modo el espíritu consumista del comprador, o potenciar esa necesidad de tener lo último del mercado.

En cambio, en el segundo caso, como el clásico rumor de la impresora que deja de funcionar a partir de X copias, me parece echar piedras sobre tu propio tejado, porque el usuario de la impresora pensará que no es de buena calidad y comprará una nueva a otra marca diferente.

Está claro que debemos buscar una solución sostenible para todos, puesto que estamos generando demasiados residuos con todos estos productos que dejamos de usar.

Saludos,

Cristina Jimenez

Karii Fresneda dijo...

Interesante entrada por los valores que representa:
en primer lugar tenemos que mentalizarnos de la importancia de tener una economía sostenible, respetable con el medio y con las generaciones venideras.
El hecho de la existencia de una "obsolescencia programada" al igual que han comentado algunos de mis compañeros, en mi opinion es un concepto bastante psicologico, al igual que el hecho de por ejemplo tener "la necesidad" de cambiar de movil como mucho cada dos años.
Si las personas cambiaran esas percepciones mediante la influencia que fuere seguramente se lograrían alcanzar tanto beneficios empresariales como beneficios para terceros; es lo que llamamos una externalidad.