Marketing y Servicios: Marketing de valores: vivir con sentido

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Marketing de valores: vivir con sentido

La cultura actual parece enseñar a cada hombre a instalarse en su centro y hacer girar a su alrededor el resto de las realidades; a partir de su centralidad, cada uno establece el orden, decide los intereses y admite los sentidos de acuerdo a su modo de ver. ¿Qué ocurre entonces? Que parece que el sentido de la vida depende absolutamente de uno mismo: mi vida tiene el sentido que yo decida que tenga. Pero claro, si yo soy quien me finalizo a mí mismo, yo nunca podré ir más allá de mí mismo. En principio puede parecer que una autonomía de este tipo es ideal para ser feliz, pues sólo dependo de mí mismo, pero la realidad es que eso, de hecho, no funciona: nadie encuentra la felicidad en una vida así.

¿Qué significa vivir con sentido?

Hago deporte porque me gusta. Estudio porque quiero hacer una carrera. Ordeno la casa porque quiero que estén a gusto los demás. Cada cosa la hago por algo. Pero el hombre tiene la capacidad de trascender sus actos: necesitamos saber porqué hacemos todo lo que hacemos, qué quiero en la vida, qué motivo tengo para sufrir. Pues bien: encontrar ese porqué completo a la vida, que es como el telón de fondo, la razón de ser, eso es vivir con un sentido.

¿Qué consecuencias tiene no encontrar ese sentido?

La angustia y el vacío, propias del sinsentido. Esa terrible sensación de estar de sobra, de no servir para nada, de no interesar a nadie, de ser una carga.

Ahora bien, estos sentimientos sólo afloran en determinados momentos. La mayor parte de las veces el hombre puede ir tirando con sentidos parciales, con sentidos caducos. Cuando llega la fecha de vencimiento de uno de esos sentidos se sufre el desengaño lógico. Pero la fuerza de la vida es tremenda, y en seguida nos levantamos y buscamos otro sentido parcial en el que volvemos a confiar plenamente... porque necesitamos algo a lo que agarrarnos. ¿Qué pasa? Que a medida que van pasando los años, y que vamos gastando la vida... cada vez somos más escépticos con esos sentidos parciales: cuesta más agarrarse a ellos. Entonces se cae en el incómodo sinsentido.

¿A quién va dirigida su obra?

El libro está subtitulado: Reflexiones al alcance de todos. Pienso que captará el interés de cualquiera que quiera vivir a tope con una felicidad en serio.

Va dirigido a tres grupos de personas. A aquellas que ejercitan el vivir a tope, prueban de todo, buscan nuevas experiencias, aprovechan la vida mientras el cuerpo aguante... pero en el fondo se dan cuenta de que les falta algo. También va dirigido a aquellos que se han resignado en la vida a ir gastándola, a ir tirando, a vivir viéndolas venir... pero piensan que no es tan interesante vivir. Por último, a aquellos que querrían creer y no pueden, a quienes creen pero su fe no les dice nada con respecto a lo que realmente les interesa, a los cristianos que creen pero que tienen cierto complejo de cretinos.

(De la entrevista de Altagracia Domínguez con José Pedro Manglano. Autor del libro “Vivir con sentido”. Ed. Martínez Roca. Barcelona 2009. 253 Págs.). Puedes leer una reseña extensa del libro en aquí. También se puede consultar la web del autor.
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11 comentarios :

Pablo Villares dijo...

Buenas,

Escribo en esta entrada porque será la que muchos leeréis por ser la última. Seguro que alguno de vosotros ya se habrá fijado en que en la parte lateral del blog, justo encima de los enlaces aparece un pequeño espacio reservado a los últimos comentarios -y si no os habías fijado ya lo sabéis-, ahora cuando os conectéis al blog podéis enteraros de qué genera debate a un click.

Ante todo es un feed, suele tardar un poco en actualizarse, es decir, que nadie después de comentar se ponga nervioso porque no aparece su comentario reflejado en el hueco (en algún caso puede tardar hasta 10 minutos).

El otro cambio dejo que lo comente el profesor Ponce, simplemente quería que no os preocupáseis algunos si no aparecía ipso facto vuestro comentario.

Podéis seguir dejando sugerencias para mejorar el blog en la entrada del 9 de diciembre.

Un saludo.

Pilar Fdez-Bada dijo...

Hola!!

He estado leyendo la reseña del libro y me parece un tema muy interesante, y aún más en la actualidad.
Me voy a centrar en uno de los grupos de los que habla, "cristianos con complejo de cretinos", y es que en ocasiones hay gente que no respeta tu teoría y te hace sentir así.

Parece que en la sociedad actual nos da miedo afirmar que tenemos creencias. No sé qué ha podido cambiar para que nos avergüence aceptar que necesitamos algo a lo que agarrarnos a parte de lo evidente, (amigos,familia..) y que en la mayor parte de las ocasiones renunciemos a ello.

Mi experiencia me dice, que es triste no creer en nada, y que da igual la religión que sea, pero que en los momentos difíciles de la vida necesitamos un empuje o sujetarnos en alguna teoría que nos ayude a salir adelante.

Quizás es lo que nos están vendiendo. Que tenemos que ser "progres" y en ello no cabe lugar para la religión, y que lo que se lleva a hora es ser agnóstico.

En fín, no consiste en predicar , porque ni a mí ni a ninguno de los que en alguna vez se han considerado "cretinos" nos beneficia en nada, pero sí en ayudar a que la vida nuestra y la de los demás no esté tan vacía.

Un saludo.

Borja José Insua Rodríguez dijo...

Hola. Quizá tengas tu parte de razón en lo que dices, Pilar. Es probable que exista cierta intolerancia hacia el creyente. Sin embargo, como comenté en otra entrada, lo que se critica es que, valga la redundancia, no se tiene un sentido crítico.
Desde mi punto de vista, las creencias religiosas se basan, normalmente, en dogmas de fe. Creo que es algo evidente, la gran mayoría de las Verdades se aceptan sin razonamiento alguno. No quiero decir que sea tu caso, es lo que yo veo de un modo general.

Ahora, estoy de acuerdo contigo en que creer en algo es absolutamente esencial. No hace falta que ese "algo" sea un Dios. De hecho, estoy completamente de acuerdo con lo que dijo José Ballesteros en la charla que dio en la facultad, en que lo imprescindible es creer en lo que quieres ser.

Patricia Amarilla dijo...

Buenas! Disiento con ambos..., desde mi punto de vista no hace falta tener una creencia en algo, en mi caso de pequeña era muy creyente y me gustaba, pero estudié en un colegio católico mas explícitamente de curas, y termine no creyendo.
A día de hoy no necesito creer en nada para ser feliz, se lo que quiero y hacia donde voy..y no necesito más.
Saludos!!

Lorena Carrasco dijo...

Hola a todos:
Mi opinión es que si para vivir con sentido necesitamos dar respuestas a preguntas, en el caso de la religión, algunas de ellas no son lo suficientemente esclarecedoras y necesitan el concepto de fé (la creencia o la confianza en la verdad o la fiabilidad de una persona, idea o cosa ante la ausencia de evidencia) para poder solventarse.

De hecho pienso que es necesario creer en algo,o por lo menos yo lo necesito,me cuesta resignarme a creer que después de la vida no hay nada, por ejemplo. Soy cristiana y no practicante, no creo en la Iglesia, ni en los Papas... y por ello no me considero ninguna cristiana "cretina", la libertad de elección y expresión ante todo.

Un saludo!

José Miguel Ponce dijo...

Copio un comentario de Pablo, que escribió ayer y que no se ha publicado. En el texto de Pablo aparecen algunos enlaces. Como no tengo demasiado tiempo hoy, le pediría a Pablo que, por favor repita su comentario en la última entrada.

Pablo Villares ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Marketing de valores: vivir con sentido":

Buenas,

Escribo en esta entrada porque será la que muchos leeréis por ser la última. Seguro que alguno de vosotros ya se habrá fijado en que en la parte lateral del blog, justo encima de los enlaces aparece un pequeño espacio reservado a los últimos comentarios -y si no os habías fijado ya lo sabéis-, ahora cuando os conectéis al blog podéis enteraros de qué genera debate a un click.

Ante todo es un feed, suele tardar un poco en actualizarse, es decir, que nadie después de comentar se ponga nervioso porque no aparece su comentario reflejado en el hueco (en algún caso puede tardar hasta 10 minutos).

El otro cambio dejo que lo comente el profesor Ponce, simplemente quería que no os preocupáseis algunos si no aparecía ipso facto vuestro comentario.

Podéis seguir dejando sugerencias para mejorar el blog en la entrada del 9 de diciembre.

Un saludo.

Borja José Insua Rodríguez dijo...

Hola, Patricia. Me gustaría que argumentaras por qué no es necesario creer en nada para conseguir tus objetivos. Como supongo que me dirás que yo tampoco argumenté, y estás en lo cierto, lo haré ahora.
Para mí es imprescindible creer en lo que se desea por el simple hecho de que si no crees en tus posibilidades, si no crees en que es posible, difícilmente llegarás a tus metas. Es decir, con ir día a día "feliz", improvisando, aunque tengas una meta clara, no creo que vayas a conseguir llegar a tu objetivo. Hay que creer. Da igual en lo que creas. Por ejemplo, si tu meta es la Justicia, tendrás que creer en ella. Desde mi punto de vista es algo lógico, todos tenemos unas ideas y debemos trabajar en ellas.

Saludos

Antonio dijo...

Hola a todos, incluido a mi profesor por supuesto. Mi nombre es Antonio Barcala, alumno de 3º TT y formo parte del consejo asesor. Espero que mi profesor realice una nueva entrada, para dar mi opinión sobre lo acontecido tranquilamente.


Pensaba que estaba en la UNIVERSIDAD y no en 4º de la E.S.O.
Pero me habré equivocado.


Sólo tenemos una oportunidad para vivir. Los años pasan deprisa y no vivir con sentido, es un sin sentido, valga la redundancia.


Seamos todos consecuentes con nuestras actos, aprendamos de los errores y disfrutemos de la oportunidad que tenemos.


Un saludo a todos, sin excepciones.
Animo a mi profesor a poner esa entrada en el blog, para poder dar nuestra opinión como hemos realizado desde el primer día.



Recordar que estamos en LIBERTAD y que cada uno puede decir lo que quiera.


Es en otros lugares donde hay que esconderse, porque si no te llevan a la cárcel.


Antonio Barcala.

José Miguel Ponce dijo...

Para hacer un comentario, conviene repasar el texto que aparece sobre el recuadro para escribir el comentario.

Para que quede más claro lo copio:

Por favor, ser breve en los comentarios.

Leer todos los comentarios antes de incluir otro nuevo.

Es aconsejable hacer "vista previa" para corregir errores.

No se publicarán los comentarios anónimos o que falten al respeto a la dignidad de las personas.

José Miguel Ponce dijo...

El objetivo de esta entrada es facilitar la reflexión sobre la influencia del Marketing de valores en algo que es clave para nuestra vida. He seleccionado un libro que trata precisamente de este tema, desde una perspectiva cristiana, porque me parece la más completa y realista.

El relativismo moral, el consumismo materialista (especialmente estimulado por el Marketing), el individualismo insolidario, la crisis de valores actuales, etc., favorece que haya muchas personas que no se planteen darle un sentido a su vida, que ayude a su desarrollo en plenitud como persona.

Como la persona es un ser complejo, con diferentes dimensiones, se ha de procurar que las estrategias de Marketing y en especial las políticas de comunicación, no impida o dificulte el desarrollo integral de la persona.

Como puede verse por los comentarios anteriores, las personas que quieren darle un sentido a su vida, toman sus decisiones de manera diferente.

El sentido de la vida, puede también tener dimensiones que generalmente están jerarquizadas. Si tenemos en cuenta la dimensión espiritual de la persona, es lógico que las creencias sean un factor decisivo al concretar el sentido de la vida. ES una consecuencia de que la persona es un ser trascendente. Esto puede ser compatible con otras dimensiones del sentido de la vida, como podría ser tener una vida saludable, tener confianza en uno mismo, adquirir un determinado nivel social, cultural, etc.

José Miguel Ponce dijo...

Muchas veces, se encuentra sentido a muchas cosas que nos ocurre en la vida, leyendo un buen libro.

Te dejo una selección para que escojas al menos uno.