Marketing y Servicios: Marketing de valores en una sociedad erotizada

jueves, 27 de enero de 2011

Marketing de valores en una sociedad erotizada

Acabo de leer un reportaje en Aceprensa, que me ha hecho pensar en la influencia del Marketing en las creencias y en los valores de las personas. Podríamos decir que se trata de un ejemplo del “Marketing de valores o de los estilos de vida”. Me he hecho muchas preguntas. Después de pensar un rato, he llegado a la conclusión de algo que hemos comentado en varias ocasiones en clase y en este blog. ¡Qué importante es la ética en el desarrollo de las estrategias de Marketing! A continuación, te copio algunos párrafos. Al final, tienes el enlace para leer el reportaje completo.

En el número de diciembre-enero de la revista Vogue la polémica tomó la portada. Tres niñas de entre cinco y siete años desafiaban con actitud provocativa a los lectores, luciendo modelitos, joyas, zapatos de tacón y complementos de Versace, Yves Saint Laurent, Bulgari, Boucheron, Balmain o Louboutin. La publicación de estas fotos le ha valido la dimisión a la directora de Vogue París, Carine Roitfeld, y ha generado una buena polémica. ¿Dónde establecemos la frontera entre la ingenuidad de disfrazarse de mamá y la procacidad de las lolitas? ¿Dónde está el límite ético del periodismo?

Juan Manuel Bellver, corresponsal de El Mundo en París, lo recoge así en su reportaje: “Este juego en el que las hijas deciden robarle la ropa a sus madres y embadurnarse con su maquillaje aparentando ser, por unas horas, unas elegantes damitas, se ha dado toda la vida. Pero la frontera entre lo naif y lo procaz puede ser muy sutil en estos casos y hay quien ha visto en la realización de las fotos poses forzadas, enormes escotes, tacones de aguja y ceñidos vestidos de mujer fatal fuera de lugar a tan tierna edad”.

Preparadas para comprar

Natasha Walter, impulsora del nuevo feminismo, en su libro Muñecas vivientes, publicado hace unos meses, se lamenta: “No me imaginaba que acabaríamos así: las muñecas han tomado la vida de las niñas, e incluso de las mujeres. (…) La división entre el mundo rosa de las niñas y el mundo azul de los niños no sólo sigue existiendo, sino que en esta generación se está extremando más que nunca. Vivir una vida de muñeca parece haberse convertido en la aspiración de muchas jóvenes, que en cuanto salen de la infancia se embarcan en el proyecto de conquistar la imagen teñida, depilada y bronceada de una Bratz o una Barbie a base de arreglarse, ponerse a dieta e ir de compras. Sin un cambio económico y político profundo, lo que vemos cuando miramos a nuestro alrededor no es la igualdad que buscábamos; es una revolución estancada”.

Peggy Orenstein en La Cenicienta se comió a mi hija, publicación que ve la luz editorial en estos días, relata cómo en el año 2000 un ejecutivo de Disney llamado Andy Mooney acudió a un espectáculo y se vio rodeado de niñas con trajes de princesa hechos en casa. De ahí surgió la línea “Princesa” de Disney, que actualmente coloca en el mercado más de 26.000 artículos de la princesa de Disney, y que en 2009, generó ventas por valor de cuatro mil millones de dólares.“¿Es todo esto ‘rosa’ realmente necesario?”, se pregunta Orenstein. “Sólo si quieres hacer dinero”, responde 

Una sociedad erotizada

Zac Alstin, del Instituto de Bioética Southern Cross en Adelaida (Australia), llega al fondo en un reportaje publicado en MercatorNet.com que lleva por título “La defensa de los niños contra la cultura erotizada de los adultos”. En él llama la atención sobre la preocupación de instancias como la American Psychological Association, un comité del Senado de Australia o el Ministerio del Interior británico con respecto a la sexualización de las niñas, que relacionan con problemas de salud mental como trastornos alimentarios, baja autoestima y depresión.

El corazón del problema, según Alstin, es que los niños –personas cultural, física y mentalmente demasiado jóvenes como para participar en la cultura sexual de los adultos– se han moldeado y modelado para que coincidan con una cultura de adultos erotizada.

Sin embargo, su raíz está en la sexualización de los adultos. Los medios de comunicación y la publicidad inundan de erotismo la sociedad y la cultura. El sexo vende..(...) 

Puedes leer el reportaje completo en Las niñas quieren ser princesas 
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5 comentarios :

Humanitum Iratus dijo...

Estimado José Miguel:

He llegado a tu blog por sugerencia de Arantxa Calvo y tan sólo quería darte la enhorabuena por defender los valores en el entorno del marketing, que, por desgracia, suele ser con frecuencia uno de los más hostiles y difíciles de conciliar con esos valores esenciales.

Espero que tengamos la oportunidad de conocernos en algún momento, porque veo que tenemos inquietudes similares. Te dejo el enlace a mi blog HUMANISMO Y VALORES, cuya finalidad es, precisamente, tratar de contribuir a que nuestra sociedad recupere algunos de los referentes perdidos, cuya negativas y terribles consecuencias son más que manifiestas en todos los ámbitos.

Un saludo y una vez más enhorabuena por la labor que realizas desde estas páginas.

Alberto de Zunzunegui
www.humanismoyvalores.blogspot.com

abarcala dijo...

Ya sabemos todos en el mundo donde vivimos actualmente.

Los padres quieren dinero y se dejan llevar por el egoísmo.

No importa que sean tus hijos y a la vez niños, importa la pasta.

Al final todo se convierte en producto, que es apto para ser vendido y manipulado al antojo de cada uno.

Los padres prefieren dinero a dar una infancia digna a sus hijos donde el amor y el cariño sea lo primordial, para que más tarde crezcan niños sanos mentalmente que no vean en el mundo un lugar donde lo primero es la pasta, pasando a un segundo lugar todo lo demás.

Las niñas del reportaje cuando las vean ciertas personas con pocos escrúpulos, pensarán que el producto que se vende puede estar al alcance de cualquiera. Aunque quizás sean otras niñas las que soporten el peso de estas imágenes.

Si fuera hija mía creo que jamás la haría pasar por eso.

Ciertamente que importante es nacer en un buen hogar, donde encuentres unos padres que te quieran y lo más importante sea la felicidad de tu hijo.

Bueno habrá que continuar luchando por un mundo mejor, donde los niños encuentren un lugar más digno donde vivir.

Un saludo.
Antonio Barcala.

Alejandro Utrilla dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Antonio.

Actualmente, como se ha comentado, estamos inmersos en una crisis de valores.
Aunque los niños puedan estar influenciados por esa falta de valores en el colegio, en la calle, etc; son los padres los que tienen que compensar aún más esa falta de valores con una educación adecuada.

Esa falta de valores está muchas veces en los padres, que puede que no sepan la responsabilidad que conlleva serlo.
Igual que hay estudiantes irresponsables, profesionales irresponsables, gobernantes irresponsables, etc.


Un saludo a todos.

Tamara Tejera dijo...

oh dios mío! lo que cuenta este artículo es horrible, me ha dejado totalmente indignada, nose si más por ser mujer o por pensar quién nos rodea y que valore poseen.

Un saludo, Tamara.

Aline dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros, pero también creo que no es solamente culpa de los padres sino también del entorno en cual se encuentran los niños.

En hoy día televisión y publicidad influyen mucho al comportamiento y los pensamientos de los niños. Los ídolos no son los padres sino las estrellas en la televisión.

Cada niño quiere ser como su estrella - en comportamiento y aparición.
Sobre todo las chicas empiezan a ser señoritas con una edad demasiada joven!


Pero si, en cuanto a los niños pequeños de 5 añitos, los padres son los que solían proteger la infancia de sus hijos y no usarles como un objeto de prestigio, un juguete. Solían pensar en los daños que puedan causar a lo largo del tiempo.

Un saludo, Aline