Marketing y Servicios: ¿Sabes cuáles son tus valores?

domingo, 23 de enero de 2011

¿Sabes cuáles son tus valores?

En estos días de agobio y cansancio de los exámenes, puede ser interesante hacer una pausa para descansar y pensar en otros temas más personales. Por ejemplo, sobre cuáles son nuestros valores y cómo empleamos el tiempo que tenemos para vivir. Por eso, he pensado copiar los primeros párrafos de una entrada reciente del blog de Francisco Alcaide, al que ya hemos citado en otras ocasiones en este blog. Tanto el título que he puesto en esta entrada, como la imagen que la acompaña, están tomados del blog Francisco Alcaide He destacado algunas frases que me parecen de especial interés.

"Los valores son los principios que guían nuestros comportamientos. Reflejan lo que somos. Sin embargo, a veces, en un arrebato de soberbia y grandeza pasamos por encima de ellos. Al principio, puede que no tenga mucha importancia; con la sabiduría del tiempo el resultado no es difícil de pronosticar: frustración.

Tus valores son las expresión de tu alma, de tu yo más profundo, de lo que eres, y contra eso no se puede luchar. Y si te niegas a ti mismo, antes o después, lo pagas. De lo que se trata es de armonizar lo que soy con lo que hago

El escritor hondureño Augusto Monterroso decía en una ocasión: «La sociedad intenta destruirte, convenciéndote para cosas que en realidad no deseas hacer». Ahí es donde entra en juego la libertad individual, ahí es donde tienes que demostrar, que «no hay mayor señor que aquel que se ha conquistado así mismo»; aquel que no se ha dejado seducir por los cantos de sirena (es muy fácil sucumbir a ciertas tentaciones) y sigue fiel a quien es. Tú decides, luego no eches la culpa a nadie.

En cierta ocasión, el veterano Charles J. Givens (1941-1998), editor y publicista norteamericano, contaba la siguiente historia. Dura pero cierta y muy repetida en el mundo directivo. Dice así: 

«A finales de los años setenta, tuve ocasión de asistir en Washington, donde vivía por entonces, a una recepción en Capitol Hill (sede del Senado Norteamericano), en la que me presentaron a uno de los abogados más influyentes de los Estados Unidos. El hombre había dedicado su vida al trabajo en el seno de una de las mayores firmas de abogados del país: 384 abogados, distribuidos en las oficinas de Boston, Washington y Nueva York. Para dar pie a la conversación, le hice un simple comentario: “Debe Vd. estar bien contento y orgulloso de lo que ha conseguido. Muchos abogados tuvieron el sueño que Vd. ha sabido convertir en realidad, pero no pudieron con ello. Vd., sí”.

Esperaba que me contestara con un simple: “Gracias”. Muy al contrario, su cara pareció ablandarse y, tras beber un sorbo de whisky, me contestó: “Hijo, déjame que te diga qué pienso de lo que he sido capaz de conseguir. Desde que entré en la facultad de Leyes, incluso antes, mi sueño fue llegar a ser el mejor y el más grande. Me quemaba el deseo de levantar la mayor firma de abogados de mi país. Me casé con mi novia de la facultad cuando todavía estábamos estudiando, y –nada más recibir el título– comencé a trabajar día y noche para materializar mi sueño. Cuando mi mujer comenzó a decirme que le gustaría estar más tiempo conmigo, yo respondí: “Cariño, todo lo hago por ti”, a lo que contestó: “Si de verdad quieres hacer algo por mí, lo mejor que puedes hacer es pasar más tiempo conmigo que con tu trabajo”....

Para terminar de leer la entrada y conocer el final de la historia, cosa que te aconsejo, puedes pinchar en este enlace y además, así puedes revisar ese blog. Por otra parte, como ya se adelantaba al principio de esa historia, resulta dura pero cierta y muy repetida en el mundo directivo. Podríamos añadir, que desgraciadamente también se repite en todo tipo de personas, mujeres y hombres, al final de su vida profesional o en los comienzos, mayores y jóvenes. He visto que hay alumnos que en los últimos cursos de la carrera, también experimentan esa misma frustración. Todo depende de los valores que se tengan, de su proyecto personal y profesional.

Los valores nos orientan al establecer el orden de prioridades de nuestra conducta. Es fácil, que tengamos la percepción (subjetiva) de que algo es URGENTE y que, sin embargo, la realidad es que puede esperar, porque hay otras actividades más importantes que se deben hacer. Como he dicho en otras ocasiones, hay que "procurar que lo urgente, no te impida hacer lo importante". Seguramente puede ayudar a comprender lo que digo, al ver una presentación, que me envió un alumno y que se titula ¡URGENTE!
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2 comentarios :

abarcala dijo...

Como siempre todos tenemos dudas de si lo correcto es lo que hacemos.

Si nuestra forma de vida es la que realmente deseamos llevar.

Si nuestros valores son los que mostramos o tenemos otros cuando nadie nos ve.

La lucha que todos tenemos en la vida por alcanzar los objetivos, tanto personales como universitarios tienen sus altos y sus bajos.

Los valores los confundimos con otras urgencias, que no suelen ser las verdaderas.

A veces también nos confunden los medios de comunicación, falsos amigos, formas de vida engañosas, etc.

Creo que es complicado, el mundo actual precisa valores. Estamos en un cambio de ciclo, en decadencia.

Hemos estado en momentos buenos, no óptimos pero si buenos.

Lo urgente es movilizarse, actuar, agruparse. Pero pienso que a veces por sencillo que pueda parecer realizar estos movimientos, luego en la práctica resulta imposible dar dos pasos seguidos.

La conclusión es que el mundo se sigue moviendo y el tiempo continua pasando.

La reflexión puede ser una salida para ver los objetivos, proyectos, metas, con más claridad.

Lo urgente sigue siendo vivir, pero con mesura.

Esperemos que estos tiempos difíciles no nos arrastren como los ríos desbordados y la esperanza no nos abandone.

Sigue siendo urgente hacer algo con la universidad, se supone que de aquí se obtienen los valores y principios para que exista un mañana mejor.

En Alemania reclaman a españoles especializados para darles trabajo.

Si se marchan los mejores ¿que será de nuestro país?

Nos pasará como en otros países que todo lo bueno lo tienen fuera.

El futuro español atraviesa momentos complicados.

Pensemos y actuemos, no dejemos pasar nuestro tiempo.

El tiempo es un bien escaso y cada momento cuenta.

Un saludo.
Antonio Barcala.

abarcala dijo...

He estado investigando un poco más sobre los valores del ser humano.

Se entiende por valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral.

Recordemos que bien es aquello que mejora, perfecciona, completa.

El valor moral perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura, por ejemplo, pero esto no afecta directamente al ser humano, lo deshumanizan. Por el contrario las acciones buenas, vivir la verdad, actuar con honestidad, el buscar la justicia, le perfeccionan.

El valor moral te lleva a construirte como hombre, a hacerte más humano.

Depende exclusivamente de la elección libre, el sujeto decide alcanzar dichos valores y esto sólo será posible basándose en esfuerzo y perseverancia.

Estos valores perfeccionan al hombre de tal manera que lo hacen más humano, por ejemplo, la justicia hace al hombre más noble, de mayor calidad como persona.

Para lograr comprender plenamente los valores morales debemos analizar la relación que éstos guardan con otro tipo de valores. Siendo el ser humano el punto de referencia para los valores, cabe ordenarlos de acuerdo con su capacidad para perfeccionar al hombre. Un valor cobrará mayor importancia en cuanto logre perfeccionar al hombre en un aspecto más íntimamente humano.

Los valores infrahumanos: Son aquellos que sí perfeccionan al hombre, pero en aspectos más inferiores, en aspectos que comparte con otros seres, con los animales, por ejemplo. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad, la salud.

Los valores humanos inframorales: Son aquellos valores que son exclusivos del hombre, ya no los alcanzan los animales, únicamente el hombre. Aquí encontramos valores como los económicos, la riqueza, el éxito, por ejemplo. La inteligencia y el conocimiento, el arte, el buen gusto. Y socialmente hablando, la prosperidad, el prestigio, la autoridad, etc.

Valores Instrumentales: Son comportamientos alternativos mediante los cuales conseguimos los fines deseados.

Valores terminales: Son estados finales o metas en la vida que al individuo le gustaría conseguir a lo largo de su vida.

Por último una reflexión:

Lo que importa, sobre todo mientras se es joven, no es cultivar la memoria, sino despertar el espíritu crítico y el análisis; pues sólo así se puede llegar a comprender el significado real de un hecho en vez de racionalizarlo.

Un saludo.
Antonio Barcala.