Marketing y Servicios: La excelencia no es fruto de la casualidad

jueves, 20 de marzo de 2014

La excelencia no es fruto de la casualidad

La excelencia es un valor imprescindible a cultivar en cualquier empresa  y por supuesto la encontramos como uno de los valores que comparten las empresas familiares exitosas. Con la excelencia termina la serie de los siete valores a los que he dedicado este post las semanas anteriores.


En su famosa obra In search of excellence Thomas Peters y Walter Waterman enunciaban una serie de ocho atributos que habían identificado en un conjunto de empresas que ellos calificaron en aquellos momentos como excelentes. Hablaban de orientación a la acción, cercanía al cliente, espíritu emprendedor, contar con las personas, involucración directa en el manejo del negocio, centradas en el negocio que dominan, estructuras muy simples y aspectos relacionados con la centralización y la descentralización. Cuando uno se detiene a observar las empresas familiares es fácil darse cuenta de que en general prestan mucha atención a los atributos descritos por Peters y Waterman. Es más, me atrevería a decir que lo llevan en su ADN.
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En el caso de las empresas familiares, la excelencia pasa por imprimir los mismos criterios a la familia y la empresa. No se puede esperar tener una empresa excelente sin tener una familia que la lidere desde la excelencia.

La familia es un sistema complejo, que crece y se modifica continuamente en base a las nuevas personas que por nacimiento o como nuevas parejas se incorporan a ellas. Esto supone unas transformaciones constantes que implican renegociar constantemente muchos temas importantes, incluyendo el encaje de las distintas creencias y la revisión de los valores familiares.

Pero si la familia tiene la excelencia asumida como un valor fundamental, jamás tendrá que renunciar a ella porque es la base que garantiza que los necesarios ajustes  conducirán  hacia el éxito familiar y empresarial. El proceso implica doble esfuerzo porque requiere mantener la visión puesta en el desarrollo de la familia y a su vez de la empresa.

Lograr la excelencia requiere mucho trabajo, esfuerzo y criterio. Que nadie piense que la excelencia puede ser fruto del azar.  Se consigue con esfuerzo y con determinada actitud.

Llegado este punto me gustaría cerrar esta serie dedicada a los valores  de las empresas familiares con una pregunta:

¿Exigimos a los jóvenes de nuestra familia el esfuerzo necesario para que se acerquen a la excelencia en todos los órdenes de su vida?

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2 comentarios :

Miguel Muñoz dijo...

También es importante recordad que la excelencia es fruto además de lo ya citado del tiempo, no se consigue en un día, sino a través de un largo proceso.

Miguel Muñoz
MK Internacional

Tiziano Francesco Putzu dijo...

También me parece muy importante evidenciar que muchas históricas empresas familiares han tenido problemas en el procesos de transacción de una generación a otra. Esto porque el fundador de la empresa ha tenido un proceso de excelencia progresivo, con su éxito que ha ido evolucionándose proporcionalmente a sus capacidades. En cambio hay veces que los herederos no han sido educados a la excelencia y van a poseer una empresa de éxito, pero un éxito que no han contribuido a conseguir y que muchas veces no son capaces de mantener e incrementar. Entonces opino que la solución podría ser inserir estos herederos en la empresa, pero al principio a los niveles más bajos, para que entienda donde se crea de verdad el valor y sigan luego avanzando progresivamente hasta llegar a los niveles de mando. De esta forma no se encontrarían directamente al mando de la empresa sin haber nunca contribuido a su éxito y en cambio seguirían un proceso de excelencia personal.

Tiziano Francesco Putzu, Marketing Internacional