Marketing y Servicios: ¿Cómo hablar bien en público?

lunes, 5 de octubre de 2015

¿Cómo hablar bien en público?





“En España tenemos mucho miedo al ridículo", observa Javier Bernad, profesor de comunicación de IE Business School. "En las escuelas de negocio, donde hay muchas nacionalidades, los españoles siempre son los más recatados". Bernad sostiene que, junto con el inglés y una titulación, hablar bien en público es fundamental para decantar la balanza a la hora de encontrar un trabajo. 

La distancia entre la universidad y la empresa ha sido objeto de estudio del Observatorio de Innovación en el Empleo, promovido por Adecco. Se trata de un informe en el que 19 grandes compañías, como Coca-Cola, BMW, Seur o Ikea, han detectado que existe un déficit en la preparación de los recién titulados en dos aspectos clave como son el conocimiento y las aptitudes comunicativas. Estas firmas consideran que los estudiantes tienen escasa formación en idiomas y pocas habilidades a la hora de negociar y comunicar. Los estudiantes, según este mismo análisis, creen que lo más importante para acceder a un empleo son los conocimientos específicos y relegan a un segundo plano destrezas como la oratoria o el trabajo en equipo….

La timidez, el miedo al ridículo, los nervios, etc, se pueden superar. Es cuestión de voluntad, de actitud,  de no dejar llevar por el pesimismo. Si quieres algo, ve por ello. No dejes que te digan que no puedes.

En busca de la felicidad. No dejes que te digan que no puedes
 

Lee completo el reportaje de El País y conoce las claves para hablar bien en público:

1. Gestionar el tiempo. ¿Cuánto tiempo vamos a estar hablando? Esto es lo primero que debemos saber antes de planificar nuestro discurso. Se recomienda terminar antes de la hora pactada, nunca sobrepasarse. Hay que tener claro que lo importante no es contar todo sino contar lo más interesante.

2. Analizar tu auditorio en dos sentidos Lo primero: no es lo mismo hablar ante universitarios que ante empresarios. Conocer el perfil de los asistentes a la ponencia varía el enfoque de la alocución y nos ayuda a estar preparados ante posibles preguntas. Segundo: conocer el lugar. ¿Hace frío hace, hace calor?, ¿tengo micrófono de mano o hablaré a viva voz?, ¿las sillas de los asistentes son cómodas o incómodas, ¿hay Wifi o no?

3. Hablar con entusiasmo. El 80% del éxito de una buena charla es nuestra actitud. Sonreír, subir y bajar el tono, mostrar énfasis, mover las manos... El público recordará lo que el orador les hizo sentir. La memoria está enfocada a las sensaciones. 

4. ¿Qué tengo que llevar? El material tiene que ser un complemento. Es bueno poner vídeos y fotos. Las imágenes, al igual que las historias propias y las anécdotas, siempre se recuerdan mejor. Nota importante: todos los estudios afirman que a los 15 o 20 minutos el público desconecta. Ahí, por tanto, sería bueno introducir el material audiovisual. 

5. Mensaje directo, al grano. Arrancar con el “bueno pues” se considera casi un atentado en la oratoria. A la hora de plantear un discurso, con independencia de la duración, hay tres conceptos: anticipo la idea de mi mensaje, la desarrollo y la recapitulo. El público tiene que entender que hay un beneficio en escucharte. 

6. ¿Moverse o no moverse? Es muy importante el movimiento. No hay que estar sentado pero tampoco bailando. Con naturalidad, con dinamismo, sin pasarse y sin extremos. No hay un estilo especifico ni un comunicador ideal. En función del tema, modelo, o público todo cambia.

7. Preparar y practicar, preparar y practicar. A comunicar se aprende comunicando. Y así se gana naturalidad, convicción, credibilidad y confianza.

En la Web, se encuentran muchos vídeos sobre cómo hablar en público. Por ejemplo, ver: "Curso de Oratoria" o "5 técnicas para controlar los nervios en una presentación"
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6 comentarios :

Víctor Martín dijo...

Habiendo leído el reportaje completo del país, me gustaría dar mi opinión al respecto. Me centraré en el caso de los alumnos, independientemente del grado de educación en el que se encuentren, pues es lo que llevo observando durante años.
En España hay un claro problema con la expresión oral en público. Y para mí que se debe más a un problema cultural que al desconocimiento de las buenas prácticas que se deben emplear (las que se pueden leer en el reportaje ¿Por qué hablo tan mal en público?). Los alumnos tienen miedo o lo que es mucho peor, indiferencia, a mostrar su opinión. La mayoría no tienen problemas para comunicar sino que no ven una razón para exponer/defender sus ideas. Y ahora bien, ¿cómo voy a exponer algo en lo que no creo? Sin entusiasmo, está claro.
Y hablo de un problema cultural porque sin duda está mal visto exponer con entusiasmo. No es raro (y hablo como alumno universitario) que al hablar frente a un público lo único que recibas de éste sean miradas de indiferencia, risas, etc. La persona que expone en público acaba siendo motivo de burla y no el centro de atención que debería ser.
En definitiva, hablar en público, ya desde una edad temprana pasa de ser una actividad que tendría que ser natural a ser un mal trago que hay que pasar de vez en cuando. Que cuanto antes pase mejor, cuanto menos ruido hagamos mejor, cuanto menos nos involucremos mejor.

Víctor Martín López
Universidad de Alcalá de Henares. Administración y Dirección de Empresas. Marketing Fundamentos

Antonio Martínez Benito. UAH_Marketing: Fundamentos dijo...

Para mejorar esta situación, creo que son necesarias dos cosas: Empezar a enseñar a hablar en público desde el colegio, con el fin de "normalizar" esta competencia tan necesaria en todos los aspectos de la vida (profesional y personal).
Por otro lado, me atreveré a decir que gran parte del profesorado atesora un excelente nivel de conocimiento que, quizá por las razones expuestas, no son capaces de transmitir todo lo bien que se pudiera, creando una espiral profesor-mensaje-alumno-recepción apático/monótono...Está demostrado que, en comunicación, es más importante la forma de transmitir que el propio mensaje... (más importante el "Cómo" que el "Qué")

David Azulay Torres dijo...

Según se ha visto este ultimo cuatrimestre en la asignatura marketing de servicios,algunos alumnos tenemos dificultades en exponer un tema en público.
Aparte del inglés y de una titulación,es importante una buena capacidad de exposición tanto oral como escrita.
Una manera sería practicando solo en casa 10 minutos o incluso en clase antes de exponer cualquier tema,ya que eso te genera mas cobfianza y seguridad a la hora de poder responder cualquier duda que tengan las personas que te están escuchando.
David Azulay Torres
Alumno de Marketing de Servicios de la UAH.

Miriam Rodríguez dijo...

Yo soy unas de las tantas personas a las que les da pánico presentar.
En el momento en el que me tengo que subir a un escenario, siento nervios, presión, tensión, hay veces que no se si ya he dicho alguna frase, si la he saltado… Por lo que llega un momento, que mi recurso es mirar a la presentación, al papel, o incluso a gente conocida en los que tengo confianza.

Recuerdo con mucho cariño, a un profesor de economía que tuve en Bachillerato.
Entre muchas de las actividades que realizábamos, nos propuso hacer una conferencia mundial. Cada uno de los alumnos éramos el presidente de un país, o de un conjunto de ellos, o incluso de organizaciones como la ONU.
A mi, me toco ser presidenta de Brasil, e informarme sobre las favelas, las diferencias entre las zonas ricas y más pobres del país, como afectaría la organización del mundial Brasil 2014, etc.
Lo que realmente me gustó de aquella actividad, era la forma de presentar nuestro trabajo. Recuerdo que toda la clase nos colocamos en forma de U, y teníamos que ir hablando y exponiendo a nuestros compañeros lo que habíamos trabajado (¡Siempre hablando de usted y con cierto rigor ya que estábamos en una convención mundial!) y recibiendo y contestando a las críticas de la mejor manera posible. Con esto, aprendimos a expresarnos, crear y contestar criticas en el momento, sin sentir la presión de salir a un escenario y tener mil ojos mirándote.

Según mi experiencia, yo propondría ENSEÑAR a los niños desde edad muy temprana a exponer, pero no cayendo en el típico de siempre.
Enseñar y motivar, sin decir: 'si no sacas buena nota en la presentación, la asignatura la puedes suspender, ya que es un porcentaje muy alto en la calificación.'
¿No seria mejor enseñar a exponer de otra manera? Mi idea es a través de juegos, y preparación de temas que le gusten al niño, y a partir de que va adquiriendo experiencia ir incluyendo temas más elaborados e ir añadiendo calificaciones. Siendo una práctica constante y así superar el miedo a hablar mal en público.

Desde aquí, quiero decirme a mí misma e incluso a los demás: nadie nace sabiendo hacer las cosas, hay que trabajarlas, fallar y volver a intentarlo.
Una vez que se ha acabado la presentación y se ha analizado el trabajo, se comienza a tener una sensación distinta, la sensación de entusiasmo por el trabajo bien hecho, optimismo por haber superado un reto, unas ganas de realizar otro en el que poder ir superándose a si mismo.

Pero esta sensación no se puede quedar en eso, en una sensación, hay que trabajar constantemente en ello y ‘No dejes que te digan que no puedes.’

Miriam Rodríguez.
Universidad de Alcalá de Henares.
Marketing: Fundamentos.

Andrada Georgiana Miron dijo...

Hablar en público...ese gran temor para muchos.
Creo que a todos nos suena eso de preparar un trabajo durante meses, investigar y volvernos casi expertos en el tema propuesto sabiendo que, al terminar, tendremos ese "juicio final" en el que deberemos defenderlo con puños y espadas; llegó la hora de la presentación.
Las semanas de antes, empiezas a organizar dispositivas, buscas el tono ideal para que la gente te escuche y ensayas en el espejo las caras a poner para parecer relajada y tranquila. Todo va viento en popa. Esta va a ser TU presentación. La vas a disfrutar. Hasta te preparas algún que otro chistecillo para hacerte la simpática.
Pero llega el día. Y, nada más entrar al aula, parece que todo ese ejercicio de autosuperación que has hecho desde casa la última semana, no iba contigo. Empiezas a sentir calor. Te quitas la chaqueta, pero es que tienes frío. Te la vuelves a poner. Te abanicas. Se suben las pulsaciones al cielo y, por más que tires de ellas, no bajan. No te aguantan. Como para aguantarte el compañero de al lado; si no paras de moverte. Y, de repente, llega tu turno. "Madre mía. No puedo, no puedo". Y luego, recuerdas uno de esos artículos que leíste sobre cómo superar estas situaciones que decía que lo más importante era decirte a ti mismo que TÚ SÍ QUE PUEDES. Entonces, cambias de opinión y escuchas esa voz interior diciendo: "venga, que tú puedes". No te la crees. Pero ya no hay marcha atrás. Estás en el escenario. "Qué miedo. ¿Y si me quedo en blanco? ¿Y si digo alguna tontería?". Te invaden esos pensamientos y no hay quien los eche. Entonces, comienzas a hablar. Y, al principio, eres un robot. No sabes ni lo que dices. Pero por lo menos dices algo. Peor sería estar callada. Y hablas, y hablas y ya te fijas en cuáles son las personas que te están escuchando. Así que vas a por ellas. Estás toda la presentación mirándolas. Tanto que hasta se deben sentir culpables si no te escuchan porque tu cara de "me muero de vergüenza; bájame de aquí" debe ser un poema. Y, de repente, te das cuenta de que has llegado a la última diapositiva y que no ha estado tan mal. Vuelves a respirar. Porque, evidentemente, durante la presentación no lo has hecho. Recibes el aplauso, vuelves a tu sitio y...se acabó. Otra victoria más que creías imposible hace unos minutos.
Y es que, señores, así es como se aprende. Cuando tienes pánico a algo, solo miras el lado negativo y crees que eres incapaz hacerlo. Pero la única manera de superar el miedo, es enfrentándose al miedo. Vale. Esos pensamientos negativos, no siempre se pueden evitar. Entonces, pongámonos en la peor de las situaciones. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Quedarme en blanco? ¿Decir tonterías? ¿Que me dé un "jamacuco"? ¿Que me tropiece y todos se rían de mí? La mayoría de las veces, analizado fríamente esats situaciones, te darás cuenta de que no son para tanto. No seríamos ni los primeros ni los últimos en pasar por algo así. Esos seres que están sentados en esas sillas delante de nosotros, aunque no lo creamos, son seres humanos. No son una jauría de lobos esperando el momento en el que nos equivoquemos para atacarnos. ¡No! Repito. Son seres humanos; la mayoría con sus sentimientos y todo; capaces de entender que nos podemos equivocar y de comprender que estamos pasando un mal trago y no juzgarnos por ello.
Así que,en resumidas cuentas, ese "juicio final" del que hablaba antes, más que con puños y espadas, debemos defenderlo con palabras. Simples palabras. Recordar que no hemos subido a un ring a luchar con leones, sino a un escenario a transmitir a unas personas todo lo que hemos aprendido y todo lo que hemos trabajado. Con convicción de lo que estamos diciendo y creyendo en ello como lo podríamos hacer delante del espejo en nuestra casa.

Andrada Georgiana, Miron
Universidad de Alcalá
Marketing: Fundamentos

Ángela Rivas dijo...

El miedo a hablar en público, también llamado Glosofobia ( proviene del griego "Glosa" es decir la lengua, y "fobia" miedo o terror).
Hablar en público es algo que genera miedo e inseguridad pero también es uno de los factores decisivos en el proceso para ser un buen líder u orador. En ocasiones los miedos nos impiden hacer la exposición como nos gustaría o como la habíamos preparado en un principio.

Un consejo muy bueno es tener apoyo visual, hay que asegurarse que la presentación este vinculada con la actuación, es importante impactar tanto en el contenido como en lo visual.


Ángela Rivas Merino.
Universidad Alcala de Henares. Marketing de servicios.