Marketing y Servicios: Saber escuchar

sábado, 26 de septiembre de 2015

Saber escuchar

 
Cada día y en diferentes situaciones, es más importante saber escuchar. A los compañeros, a los clientes, etc. Quizás, lo que más cuesta es escuchar a otra persona cuando dialogamos con ella.
Un problema frecuente para escuchar es que, mientras otro habla, recordamos algo que tiene que ver con lo que nos cuenta, y estamos pendientes de decir “la nuestra” en cuanto haya una pausa. Se producen entonces conversaciones quizá animadas, en las que unos a otros se quitan la palabra, pero en las que se escucha poco.
Otras veces, el problema es que la conversación no surge de modo espontáneo, y hay que poner empeño en buscarla, con inteligencia. En esos casos, hay que evitar la presunción, es decir, la tendencia a mostrar a cada momento nuestra agudeza o nuestros conocimientos; por el contrario, conviene mostrarse abiertos y receptivos, deseosos de aprender de los demás, de modo que ampliemos cada día nuestro abanico de intereses. De este modo escucharemos con atención cosas que quizá inicialmente no nos interesan demasiado, sin que eso implique hipocresía por nuestra parte: se trata muchas veces de un esfuerzo sincero por sobreponerse al propio criterio, y por agradar y aprender.



Saber conversar requiere conjugar la audacia con la prudencia, el interés con la discreción, el riesgo con la oportunidad. Es preciso no caer en la ligereza, estar dispuesto a rectificar unas palabras precipitadas o inoportunas que quizá se nos han escapado, o una afirmación un poco rotunda que tendríamos que haber ponderado mejor. En todo caso, las buenas conversaciones dejan siempre poso: vienen después de nuevo a la memoria las ideas, los argumentos expuestos por unos y otros, surgen nuevas intuiciones, y nace la ilusión de continuar ese intercambio.
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3 comentarios :

Beatriz Delgado Alonso dijo...

Es verdad; es verdad que muchas veces estamos oyendo a las personas pero no estamos escuchando lo que nos dicen.Para escuchar no solo tenemos que estar mirando a la persona, sino que prestar atención es una parte importante para saber lo que nos están transmitiendo.
Me ha pasado que, hace poco, quedé con una amiga que hace mucho que no veía;yo la escuchaba y la daba consejos de lo que me estaba contando...cuando yo la contaba lo que me había pasado en todo este tiempo, ella volvía a su vida y sus historias...me daba la sensación que no me hacía caso.Me pregunto¿es querer llamar la atención, no tiene capacidad de escucha o le da igual lo que le cuenten los demás??jajaj.
Que mala sensación produce que una persona que le estás contando algo, no te está haciendo caso.Me parece una falta de respeto.

Miriam Rodriguez dijo...

Escuchar es una virtud, que si se sabe aprovechar, se puede llegar a aprender mucho de la gente y muchas cosas.

Ahora, creo que recordar nuestras cosas o experiencias cuando un amigo nos cuenta sus problemas no es nada malo ni ilógico. Seguramente nos hayan pasado cosas similares... Vivimos en la misma zona, nos juntamos con gente similar, frecuentamos los mismos sitios, etc.

El problema, como dice mi compañera Beatriz, es recurrir constantemente al “yo”, “por qué a mí”, “cuando yo”… Llega a ser pesado y una falta de respeto.

También creo, que hay que saber que necesita la persona con la que estás hablando; a lo mejor sólo necesita hablar, desahogarse, liberarse de sentimientos… O a lo mejor necesita consejos. Y para dar consejos, creo, que la mejor forma es haber sufrido/pasado por la misma situación.
Es decir, cuando hablas con gente y dice “Es fácil, tienes que… “¡NO!, hay que verse en la situación, haber experimentado esos sentimientos (buenos o malos). Y en cierto modo, hay que recurrir al “cuando a mí me paso”.

Igual, que todo, la virtud está en el término medio.


Miriam Rodríguez
Universidad de Alcalá de Henares
Marketing de Servicios

Ángela Rivas dijo...

Toda buena comunicación se basa tanto en hablar como en escuchar. Saber escuchar no es algo precisamente fácil de lograr.

Creo que cuando una persona se siente escuchada, éstas se relajan y se abren y nos muestran sus creencias... Lamentablemente, no somos tan buenos oyentes como podríamos serlo, pocas veces valoramos la importancia de saber escuchar, y no estamos entrenados en esta habilidad.
Debemos escuchar sin interrumpir y demostrando interés. Hay que hacer lo que nos gustaría que hicieran con nosotros.

Ángela Rivas Merino.
Universidad Alcalá de Henares. Marketing de servicios.