Marketing y Servicios: El arte de hacer presentaciones eficaces

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El arte de hacer presentaciones eficaces

Una presentación no empieza cuando te subes al escenario y arrancas a hablar; una presentación empieza cuando te la encargan. Uno de los motivos por los que la mayoría de presentaciones no terminan de funcionar es porque no nos tomamos el tiempo necesario para sentarnos y pensar qué es realmente importante y qué no. El problema no es que no seamos suficientemente inteligentes o creativos, sino que en nuestro mundo hiperacelerado no nos detenemos a reflexionar y meditar sobre la presentación. Si pasas todo el día trabajando, ¿cuándo te paras a pensar?

Una presentación es un acto vivo de comunicación, no es un objeto enlatado como una cinta de vídeo que puedes exhibir de sala en sala. De una presentación a otra cambiarán muchos factores: la audiencia, las circunstancias, el lugar, el enfoque del tema y las expectativas generadas. Acudir a todas partes con la misma presentación y repetirla palabra por palabra, transparencia por transparencia, es una receta infalible para el fracaso. 

Este texto es el comienzo de una entrada del blog EL Arte de Presentar, titulada Para hablar bien en público, antes hay que pensar bien en privado. Te recomiendo leer completa la entrada y pinchar en los enlaces. 

A continuación, puedes ver la entrevista en Acens.tv donde Gonzalo Álvarez Marañón, autor del blog, explica que uno de los motivos por los que la mayoría de presentaciones no terminan de funcionar es porque no nos tomamos el tiempo necesario para sentarnos y pensar qué es realmente importante y qué no. En este vídeo, Gonzalo comenta las seis preguntas fundamentales que debes hacerte antes de crear la primera transparencia de tu presentación.


Si quieres aprender a hacer presentaciones y hablar en público, te aconsejo que te suscribas a las novedades del blog “El Arte de Presentar” sobre cómo planificar, estructurar, diseñar y exponer presentaciones.

¿Quieres hacer presentaciones eficaces? Además de lo que se dice en esta entrada, lee despacio el documento "Presentaciones eficaces". Piensa un poco y podrás llegar a unas conclusiones prácticas y útiles.

A lo mejor te interesa repasar "Cómo hablar bien en público" y "¿Qué errores debo evitar en una presentación?
 
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3 comentarios :

David Azulay Torres dijo...

Es cierto que exponer el público no es una tarea nada fácil.Una buena manera de mejorar una ponencia de cara al público es ensayarlo contigo mismo muchas veces,resaltando no solamente todo el contenido de la exposición,sino los aspectos más relevantes.
Esto hará que la persona que vaya a exponer acerca de un tema en concreto adquiera más confianza en lo que quiere decir y lo transmitirá de forma más natural,haciendo más amena la charla y que los oyentes no desconecten de ella por exceso de información o aburrimiento.

David García dijo...


Pienso que un aspecto muy importante para estar más tranquilo se basa en la presentación, en tenerla bien organizada, con conceptos claros, y poco texto, que sirva de guión, y que no sea pesado para el público.

A partir de ahí, a la hora de hablar, un truco que usa mucha gente, es tener algo en la mano en donde desahogar esos nervios que puedan tener. Tener bien organizado lo que se va a hablar, y basándose en esos puntos de la presentación para que nadie se pierda. Otro truco que parece que funciona es moverse en el escenario, con ello consigues atraer mucho más a la gente, porque te vas acercando cada vez a un grupo distinto y captas su atención.

David García Hernández
Alumno de Marketing Tic

Roberto Guerrero dijo...

Bajo mi punto de vista y por lo que la experiencia me ha enseñado, creo que muchas veces una presentación muy bien preparada puede no llegar a ser tan eficaz como debiera, por la manera de hablar del ponente.

Uno de los consejos que más me han ayudado a mejorar mis presentaciones o discursos en público, aspecto fundamental de mi trabajo como docente, es el tratar de escuchar lo que digo. Muchas veces nos limitamos a expulsar la información almacenada en nuestra cabeza, sin pararnos a analizar si, en el caso de que fuéramos los oyentes, entenderíamos y nos resultaría atractivo lo dicho; en última instancia, lo único que se consigue de esta manera es pasar una diapositiva tras otra, pero nunca se logrará ser consciente de los errores que se van cometiendo y las necesidades que la presentación demanda a tiempo real.
Desde que trato de escuchar lo que digo en las exposiciones he notado una mejora en la vocalización, en la interacción con los oyentes y el aprendizaje obtenido de cada ponencia.

Un saludo y espero que a algún lector le sea de ayuda mi experiencia.

Roberto Guerrero Gómez. MKT. INT. - ENI 2014/2015